Diálogo de saberes a través de la actividad turística I

Evelinda Santiago Jiménez < Instituto Tecnológico de Puebla >
Ma. del Carmen M. Morfín Herrera < Universidad de las Américas, Puebla >
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RESUMEN
El turismo es una actividad que puede ayudar a reconocer que el planeta es uno; pero que los mundos son muchos (Porto-Gonçalves, 2001), porque a través de sus actividades visibiliza la diversidad socioecológica enmarcada en un territorio, al que se denomina destino; sin embargo, el objetivo de (re)crear la actividad turística, en un lugar, no ha sido el encuentro con la diversidad; sino “desarrollarla” para (re)dibujar socioeconómica y políticamente un destino turístico. No obstante, los resultados muestran que no se ha logrado el bienestar planeado. La actividad como estrategia para disminuir la pobreza ha fracasado porque la sociedad local no tiene acceso a los beneficios prometidos. A pesar de este hecho, la actividad tiene todas las posibilidades de catalizar estrategias que permitan a los actores locales reconstruir su proyecto de vida. En el siguiente trabajo se propone la Animación Turística como herramienta pedagógica, no sólo para la construcción del diálogo de saberes, sino también como catalizador de los procesos de concientización del turista sobre la necesidad planetaria de ser un turista solidario y respetuoso de la sociedad y del ecosistema del territorio, denominado “destino”.

PALABRAS CLAVE
Resiliencia, diálogo, diversificación, turismo justo, animación turística.

El Periplo Sustentable
Número 21 ● Julio / Diciembre 2011 ● PP. 31 – 59

Introducción
Durante décadas, el turismo ha impactado severamente los ecosistemas con su estrategia vacacional masiva, donde el sol y la playa han sido el mantra seductor para los turistas; al mismo tiempo, para los destinos ávidos de divisas ha sido la panacea para resolver carencias económicas. Sin embargo, el reino de la abundancia que prometió la actividad turística ha producido lo contrario: miseria y subdesarrollo masivos, explotación y opresión (Escobar, 1999). Ante esa situación, la actividad tiene el reto de comprender e internalizar que no se está viviendo una era de cambios, sino un cambio de era, marcada por el riesgo social y ecológico.
Hoy, la realidad para el turismo se traduce en destinos con paisajes naturales y urbanos “enfermos” debido a problemas sociales y ambientales. La “lectura de esa realidad” pareciera ser inmediata; sin embargo, las etiquetas “progreso y modernización” no permiten que sea así. Aprender a leerla requiere un cambio cultural profundo que haga reflexionar y entender que se vive dentro de un sistema complejo en el que los seres humanos participan como una especie más. Por ello, este documento propone hacer del turismo, a través de la Animación Turística, un agente mediador entre la especie humana y la Naturaleza. El objetivo de la Animación Turística profesional será mostrar los paisajes escondidos detrás de las actividades glamurosas y revelar las asimetrías sociales y ecológicas, pero sin que el proceso se convierta en un turismo misionero; sino que sea un catalizador de resiliencias sociales y ecológicas que contribuya a la disminución de la crisis ambiental y permita a los actores locales reconstruir su proyecto de vida.
Por otro lado, la sociedad está inmersa en un mundo que cambia constantemente debido a la innovación tecnológica, al desarrollo de la ciencia y al incontenible crecimiento demográfico. Esta triada ha logrado transformar el planeta de manera contundente, un producto de esa transformación es el cambio climático y el consecuente calentamiento global: “Resultado de un proceso creciente de acumulación destructiva de naturaleza […] generada por todos los procesos de producción industrial y de destrucción de los ecosistemas naturales [para construir, por ejemplo, polos de desarrollo turísticos] (Leff, 2008:21).” El cambio climático, como parte de la crisis ambiental, amenaza la preservación de todas las especies vivientes, incluyendo la humana.

Al verse disminuido el umbral de los recursos naturales disponibles, la sociedad debe asimilar y reconocer que los recursos del planeta son finitos para que de esa manera pueda modificar sus acciones. En este sentido, es urgente diseñar estrategias pedagógicas -fuera del contexto escolarizado- que conduzcan a vivir frugalmente; a convivir con la alteridad; a formar alianzas de saberes interdisciplinarios y multiculturales; a crear relaciones de intercambio justo y a utilizar la tecnología como intermediaria entre la sociedad y la naturaleza, y no como una herramienta que convierta despiadadamente a los recursos naturales en basura tecnológica (Beck, s.a). Por lo tanto, es vitalmente importante que se inicie la construcción y puesta en marcha de estrategias que vayan más allá de una educación ambiental; la crisis ambiental demanda que las estrategias no sólo busquen educar, sino que enriquezcan el intelecto, pero que al mismo tiempo profundicen en las emociones y las sensaciones para que generen sentimientos de solidaridad con la diversidad. La Animación Turística tiene las bases para encaminar al turista hacia ese encuentro solidario.

DIÁLOGO DE SABERES A TRAVÉS DE LA ANIMACIÓN TURÍSTICA
Los destinos turísticos son el escenario donde la diversidad social se hace visible; sin embargo, las diferencias culturales pueden ser un pretexto para violentar al otro porque posibilitan la aparición de una serie de reacciones sociales: racismo, segregación y extermino; no obstante, cuando la mirada hacia la alteridad es de asombro y curiosidad por aprender del otro, es fuente de encuentros que festejan la diversidad, a la par que enriquecen porque traen conocimientos (re)creados por otras sociedades y forjados en otros ecosistemas. Con todo, aquí se sugiere que para apreciar y ser empático con la alteridad se requiere de un mediador que gestione encuentros amables entre las culturas y el turista, así como entre humanidad y Naturaleza.

La Animación Turística tiene ese potencial porque cataliza una concomitancia con sentido pedagógico, pero recreativa. Sin embargo, la herramienta requiere ir más allá del deporte y de los festejos tradicionales, más allá, incluso, del juego tradicional; es decir, debe mover el espíritu de aprender a desaprender para volver a aprender, pero dentro de un contexto intercultural e interdisciplinario. Lo anterior, le proporciona la intelectualidad para diseñar innovadoras estrategias de recreación que internalicen los saberes locales y que, al mismo tiempo, produzcan sensaciones gratificantes que no sólo vinculen sociocultural y ecológicamente a la vida, sino que también puedan ser una estrategia de resiliencia social.
Ahora bien, de acuerdo a Porto-Gonçalves (2001), la estrategia de Animación Turística debe conducir hacia un reconocimiento y no sólo hacia un conocimiento de la existencia de límites y fronteras de espacio/territorio creados a partir de significaciones culturales locales, ya que si la propuesta turística es masiva y despersonalizada, coloca significaciones que imponen conflictos sociales y ecológicos en un territorio a través de relaciones de poder.

En el aspecto operativo, la Animación es una metodología de intervención social que tiene como finalidad promover la cultura popular a través de sus actividades (técnicas previamente planeadas), esto se podrá lograr si se cuenta con una forma de organización adecuada, ya que se busca que el visitante participe en actividades socio-culturales; para lograr este objetivo, es necesario crear un proceso de desarrollo donde el individuo o grupo forme parte activa, y la animación, a su vez, proporcione un desarrollo físico y mental. Por lo tanto, la Animación y la Recreación son herramientas lúdicas que permiten al ser humano establecer un vínculo con la naturaleza a través del juego.

Un ejemplo de lo anterior, lo constituye la importancia de los elementos: tierra, viento, agua y fuego, para la evolución y construcción de las civilizaciones, a través de la Animación y Recreación: juegos de pelota o la caza como competencia. En este sentido, se puede afirmar que cada sociedad diseñó o creó animaciones (como un gran abanico de alternativas de aprovechamiento del tiempo libre) y recreaciones (otorgándole formalidad, tiempos, movimientos, planeación y estructura) acordes a sus ecosistemas, y al llevarlos a la práctica consolidaron la historia de socialización que han tenido con la naturaleza: una característica importante que el ser humano ha olvidado, pues ha dejado a la tecnología de la información y la comunicación la tarea de acercarlo a la naturaleza a través del Discovery chanel o del Animal planet.
En este trabajo se propone la promoción de actividades turísticas pedagógicas, como catalizadoras de un proceso que conduzca a la reconciliación de la especie humana con la naturaleza. La Animación Sociocultural (en su modalidad turística) gestaría una experiencia en la que se catalice un sentimiento de empatía (en cada una las personas que tienen la oportunidad de desplazarse como turistas), para con los que se consideran los otros, y con la diversidad ecológica ubicada en el destino/territorio.

Este sentimiento de empatía, posibilita un entendimiento y aceptación de lo que es la diversidad socio-ecológica, pero sobre todo abre la oportunidad de entender y asimilar que la humanidad es sólo una especie más, que comparte el planeta con otras especies.
La Animación y la Recreación a través de sus cimientes lúdicas (Ukar, 1994) puede potencializar estrategias para recrear realidades a través de actividades donde los símbolos socioculturales sean la parte medular, para que los individuos – como turistas– aprehendan el sentido y el significado de los ecosistemas para las culturas con las que tienen un encuentro.3 La Animación Turística, en este proceso, propiciaría un diálogo de saberes capaces de generar un movimiento de acciones sociales que “Abran caminos para la producción de nuevos conocimientos, saberes y estrategias que permitan transitar hacia un futuro sustentable” (Leff, 2008: 15).

Con base en lo anterior, la propuesta que subyace en este documento consiste en la articulación de un diálogo de saberes, fundamentado en el pensamiento de que los diferentes grupos humanos o sociedades tienen palabras hiladas a través de procesos históricos en los que el ambiente ecológico estuvo presente como actor y fuente importante para su desarrollo. Así, las comunidades ubicadas en las montañas podrán expresar lúdicamente la importancia vital de la flora y fauna que les rodea, así como también las formas de cómo han sido devastadas y quiénes han intervenido en esas acciones.

Paralelo a lo anterior, se puede decir que la Animación Turística tiene las potencialidades para desplazar el acento desde el ser (considerado como un objeto sobre el que se discurre y se habla) al ser (estimado como otro que se hace presente, que tiene historias por contar y a quien se le responde con relatos provenientes de otro entorno geográfico y socioecológico), por lo tanto, se propiciarían diálogos y encuentros de conocimientos y saberes.

Esta manera de realizar las actividades turísticas pondría en tela de juicio la identificación exclusiva de la experiencia humana con la experiencia tal como es entendida en las ciencias positivas; el encuentro con otras realidades haría reflexionar que además de la experiencia, vista desde el área científica, el hombre necesita y tiene experiencias de sentido, que no se dejan expresar con conceptos objetivistas, sino que necesitan de la comunicación personal y del encuentro (Arroyo, 2007). El flujo de las palabras y las acciones, de manera lúdica, llevarían a la valoración de los saberes locales por el turista y a no mirar a la otredad establecida en el “destino” como lo exótico; sino que al tener una vivencia cercana, la percepción del otro dejaría de estar en el plano de la indiferencia o de la caridad para pasar al nivel de la ética de la otredad (Lévinas, 1979), todo lo anterior, desencadenaría la solidaridad y el intercambio justo.

Porque en este transitar de saberes, la posibilidad de encontrar caminos hacia un futuro sustentable es posible; no sólo es cuestión de revalorar los saberes locales, sino es una veta en donde la sociedad occidental y occidentalizada logren encontrar en la Animación, construida desde los diálogos culturales locales, una manera de relacionarse consigo mismas, con el otro y así tener una lectura diferente de la realidad simplificada por las promociones en los paquetes turísticos.

La Animación Turística profesional debería enfocarse en la creación de espacios para el intercambio justo, donde se mezclen identidades; se generen solidaridades; se visualicen las relaciones de poder inmersas en la complejidad de las relaciones locales, regionales y nacionales; pero al mismo tiempo, se genere una lectura de la realidad que auxilie en la reflexión sobre la complejidad de la problemática socioecológica existente en un destino/territorio. En este sentido, se catalizaría otra lectura, alejada de percibir a la realidad local:

Como un conjunto de carencias, falta de ingresos, de bienes, de servicios, [de esta forma] nuestra acción estará dirigida a ‘paliar’, ‘asistir’, ‘subsidiar’. [Pero] si la consideramos una frustrada experiencia humana que afecta integralmente a quienes la viven, en la que se conjuga una serie de factores ‘negativos’ -carencias y problemas [ambientales]- con potencialidades que permiten sobrevivir en condiciones de precariedad, las estrategias de superación de la problemática [socioecológica] estará dirigida a proveer oportunidades (Kotliarenco, 1996:12).
Por lo tanto, la Animación Turística es una herramienta que induce procesos de resiliencia social y ecológica en los territorios y semillas para la construcción de un futuro sustentable (Leff, 2008).
El diálogo de saberes -llevado a cabo a través de animaciones turísticas socioecológicas incluyentes, respetuosas de los rituales y de las ceremonias que se practican en la localidad- despliega la gama de valores, normas y comportamientos que las sociedades tradicionales practican y, que para fines prácticos, sirven de límites; pues demarcan procesos mucho más cercanos a la sustentabilidad porque están inmersos en las relaciones que estas sociedades tienen con la naturaleza. En este sentido, el encuentro de las culturas a través de la animación:
Se convierte en una forma de acción socioeducativa en los espacios abiertos porque interpreta al territorio como un espacio abierto para la socialización, el aprendizaje y la defensa de las identidades personales y comunitarias. La identidad del grupo social, todo aquello que es común a muchas personas en la forma de interpretar y vivir el mundo, se confirma como uno de los modelos más provechosos y dinámicos para [construir diálogos] (Froufe, 2000:174).

El diálogo de saberes no sólo es un resultado de la vivencia que conlleva la Animación Turística Socioecológica, sino que permite a los pueblos defender su cultura porque propicia un diálogo local interno para definir: qué rescatar, qué modificar, qué reinventar o qué co-crear, con la finalidad de definir qué partes de su cultura compartirá con el resto de la sociedad.

Finalmente, es importante acotar que la Animación Turística Socioecológica implica crear relaciones democráticas, esta consideración remite al pedagogo Paulo Freire (2005) quien sugiere que las construcciones pedagógicas democráticas (como es el caso de la Animación Turística Socio-ecológica) son aquellas que están centradas en el ser humano como un ser consciente, crítico, autónomo, libre, trascendente, transformador, capaz de comprender, que crea y recrea, conoce y está abierto a la realidad; un ser histórico, social y cultural, que no está solo, sino en relación con el mundo y con los otros.

En esta medida, la Animación Turística es una metodología pedagógica que propicia un encuentro entre seres humanos, mediado por el mundo para pronunciarlo, esto es, para construirlo: “Es un encuentro que solidariza la reflexión y la acción de sus sujetos encauzados hacia el mundo que debe ser transformado y humanizado” (Freire, 2005:26). Dentro de toda su obra literaria Paulo Freire siempre afirmó que no hay diálogo si no existe una intensa fe en los hombres, en su poder de hacer y rehacer, de crear y recrear, fe en su vocación de ser más, que no es privilegio de algunos elegidos sino derecho de todos los hombres.

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REVISTA
El Periplo Sustentable.
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Número: 21
Julio / Diciembre 2011

Fragmento del ARTÍCULO: Diálogo de saberes a través de la actividad turística. 
Santiago-Jiménez, E. y Morfín-Herrera, M. C. M.

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